El Evangelio del Día

From: noreply@evzo.org

Subject: El Evangelio del Día

First Attachment: http://ift.tt/19fNRe4 Date: June 30, 2015 at 08:55PM

miércoles 01 Julio 2015

Miércoles de la decimotercera semana del tiempo ordinarioSan Simeón el loco

Leer el comentario del Evangelio por San Ignacio de Loyola :
«Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestros corazones» (Col 3,15)
Génesis 21,5.8-20.

Abraham
tenía entonces cien años de edad. El niño creció y fue destetado, y
el día en que lo destetaron, Abraham ofreció un gran banquete. Sara
vio que el hijo de Agar, la egipcia, jugaba con su hijo Isaac. Entonces
dijo a Abraham: «Echa a esa esclava y a su hijo, porque el hijo de esa esclava
no va a compartir la herencia con mi hijo Isaac». Esto afligió
profundamente a Abraham, ya que el otro también era hijo suyo. Pero
Dios le dijo: «No te aflijas por el niño y por tu esclava. Concédele a Sara
lo que ella te pide, porque de Isaac nacerá la descendencia que llevará tu
nombre. Y en cuanto al hijo de la esclava, yo haré de él una gran
nación, porque también es descendiente tuyo». A la madrugada del día
siguiente, Abraham tomó un poco de pan y un odre con agua y se los dio a
Agar; se los puso sobre las espaldas, y la despidió junto con el niño. Ella
partió y anduvo errante por el desierto de Berseba. Cuando se acabó el
agua que llevaba en el odre, puso al niño debajo de unos arbustos, y
fue a sentarse aparte, a la distancia de un tiro de flecha, pensando: «Al
menos no veré morir al niño». Y cuando estuvo sentada aparte, prorrumpió en
sollozos. Dios escuchó la voz del niño, y el Angel de Dios llamó a
Agar desde el cielo: «¿Qué te pasa, Agar?», le dijo. «No temas, porque Dios
ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, alza al niño y
estréchalo bien en tus brazos, porque yo haré de él una gran nación». En seguida Dios le abrió los ojos, y ella divisó un pozo de agua. Fue
entonces a llenar el odre con agua y dio de beber al niño. Dios
acompañaba al niño y este fue creciendo. Su morada era el desierto, y se
convirtió en un arquero experimentado.

Salmo 34(33),7-8.10-11.12-13.

Este pobre
hombre invocó al Señor:
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.El Ángel del Señor
acampa
en torno de sus fieles, y los libra.Teman al Señor, todos
sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.Los ricos se empobrecen y
sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada.Vengan,
hijos, escuchen:
voy a enseñarles el temor del Señor.¿Quién es el hombre que
ama la vida
y desea gozar de días felices?

Mateo 8,28-34.

Cuando
Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su
encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que
nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Que quieres
de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de
tiempo?» A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo.
Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa
piara». El les dijo: «Vayan». Ellos salieron y entraron en los cerdos:
estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo
lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al
encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Leer el comentario del Evangelio por :

San Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de la Compañía de Jesús

Ejercicios espirituales: reglas para un mejor discernimiento de espíritus

«Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestros corazones» (Col
3,15)

Es propio de Dios y de sus ángeles, en sus mociones, dar una verdadera
alegría y gozo espiritual, alejando toda tristeza y turbación suscitada por
el enemigo. Por el contrario, es propio de éste último luchar contra esta
alegría y consolación espiritual, proponiendo aparentes razones, sutilezas y
continuados sofismas. Tan sólo Dios nuestro Señor da al alma la consolación
sin causa precedente. En efecto, es propio del Creador, entrar, salir,
producir mociones en el alma, atrayéndola toda entera al amor de su divina
Majestad. Digo sin causa, es decir, sin ningún sentimiento anterior ni
conocimiento de un objeto gracias al cual vendría esta consolación…
Es propio del ángel malo, que se transforma en «ángel de luz»
(2Co 11,14), ir primeramente en el mismo sentido del alma fiel y, para
después, llevarla hacia el suyo. Es decir, que propone pensamientos buenos y
santos, de acuerdo con el alma justa, y, seguidamente, poco a poco, intenta
llevarla hacia sus fines arrastrando al alma a sus secretos engaños e
intenciones perversas.
Debemos estar muy atentos al curso que siguen nuestros
pensamientos. Si el principio, a la mitad y al final son enteramente buenos,
orientados hacia el bien, es signo que son del buen ángel. Pero si el curso
que siguen nuestros pensamientos nos lleva finalmente a alguna cosa mala o que
nos distrae o menos buena de lo que el alma tenía en proyecto al comenzar, o
que lo disminuye, inquieta o turba al alma quitándole la paz, la tranquilidad
y el descanso que tenía previamente, esto es un signo claro que viene del mal
espíritu, enemigo de nuestro progreso y de nuestra salvación eterna… A los
que andan de bien en mejor, el buen ángel les toca el alma de manera dulce,
ligera y suave, tal como una gota de agua que entra en una esponja. El maligno
la toca de manera punzante, con ruido y agitación.

Esta entrada fue publicada en Lecturas de la Misa del día y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s