El Evangelio del Día

viernes 01 Abril 2016

San Hugo de Grenoble, Beato José Girotti

Leer el comentario del Evangelio por San Máximo de Turín :
“Al clarear el día, se presentó Jesús en la orilla del lago”
Hechos 4,1-12.

Mientras
los Apóstoles hablaban al pueblo, se presentaron ante ellos los sacerdotes,
el jefe de los guardias del Templo y los saduceos, irritados de que
predicaran y anunciaran al pueblo la resurrección de los muertos cumplida en
la persona de Jesús. Estos detuvieron a los Apóstoles y los
encarcelaron hasta el día siguiente, porque ya era tarde. Muchos de los
que habían escuchado la Palabra abrazaron la fe, y así el número de
creyentes, contando sólo los hombres, se elevó a unos cinco mil. Al
día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos, los
ancianos y los escribas, con Anás, el Sumo Sacerdote, Caifás, Juan,
Alejandro y todos los miembros de las familias de los sumos sacerdotes. Hicieron comparecer a los Apóstoles y los interrogaron: «¿Con qué poder o
en nombre de quién ustedes hicieron eso?». Pedro, lleno del Espíritu
Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, ya que hoy se nos pide cuenta
del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue curado, sepan ustedes y
todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por
el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedes crucificaron
y Dios resucitó de entre los muertos. El es la piedra que ustedes, los
constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular. Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual
podamos salvarnos».

Salmo 118(117),1-2.4.22-24.25-27a.

¡Den
gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!Que lo diga el pueblo de Israel:
¡es eterno su amor!Que lo digan los que temen al Señor:
¡es eterno su amor!La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.Esto ha sido hecho por el Señor
y es admirable a nuestros ojos.Este es el día que hizo el Señor:

alegrémonos y regocijémonos en él.Sálvanos, Señor,
asegúranos la prosperidad. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: el Señor es
Dios, y él nos ilumina».

Juan 21,1-14.

Jesús se
apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades.
Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo,
Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos
discípulos. Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar». Ellos le
respondieron: «Vamos también nosotros». Salieron y subieron a la barca. Pero
esa noche no pescaron nada. Al amanecer, Jesús estaba en la orilla,
aunque los discípulos no sabían que era él. Jesús les dijo:
«Muchachos, ¿tienen algo para comer?». Ellos respondieron: «No». El les
dijo: «Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán». Ellos la tiraron
y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al
que Jesús amaba dijo a Pedro: «¡Es el Señor!». Cuando Simón Pedro oyó que
era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y
se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando
la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.
Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre
las brasas y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos de los pescados que
acaban de sacar». Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a
tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser
tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: «Vengan a comer». Ninguno
de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres», porque sabían
que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo
lo mismo con el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado
se apareció a sus discípulos.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Leer el comentario del Evangelio por :

San Máximo de Turín (¿-c. 420), obispo

Homilía sobre el Salmo 14

“Al clarear el día, se presentó Jesús en la orilla del
lago”

Este día que ha hecho el Señor (Sal 117,24) penetra todo, contiene todo,
abraza todo, cielo y tierra e infierno… Y cuál es este día del cielo sino
Cristo del que dijeron los profetas: “el día al día le pasa el mensaje”
(Sal 18,3) Sí, este día es el Hijo a quien el Padre que es la luz del día,
anuncia los secretos de su divinidad. El es aquel día que dice por la boca
del Sabio: “Haré brillar mi doctrina como amanecer, y llevaré su luz todo
lo lejos que pueda.” (Eclo 24,32)… Así la luz de Cristo brilla
eternamente, irradia y las tinieblas del pecado no pueden apagarla. “La luz
resplandece en la tinieblas y las tinieblas no la sofocaron.” (Jn 1,5)
En la resurrección de Cristo, todos los elementos son glorificados;
estoy seguro que el sol brilló en aquel día con un resplandor especial.
¿No tenía que participar en la alegría de la resurrección, él que se
oscureció en la muerte de Cristo? (Mt 27,45)… Como un siervo fiel, se
oscureció para acompañar a Cristo a la tumba. Hoy debe resplandecer para
saludar la resurrección… Hermanos, alegrémonos en este día santo. Que
nadie, al recordar sus pecados, se aleje del gozo común. Que nadie desespere
del perdón. Le espera un favor inmenso. Si el Señor en la cruz perdonó al
ladrón….¿cómo no nos colmará a nosotros con los beneficios de su
gloriosa resurrección?

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